martes, 24 de diciembre de 2013

Mantente fuerte | capítulo siete


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"Charlie and Justin are my angels, I know it"


Cuatro meses después

El tiempo para muchos pasaba volando, en cambio, para Carter pasaba muy lento.

Era víspera de Navidad y una gran manta blanca cubría todo el pequeño pueblo de Stratford, los centros comerciales estaba repletos de gente buscando regalos para sus seres queridos, pero Carter era la excepción, ella se encontraba dibujando con una taza de chocolate caliente frente a la venta en la cual caían pequeños copos de nieve. La castaña soltó un alarido suspiro y colocó su cuaderno de dibujo a un lado de ella, entonces se puso a pensar en las distintas cosas que le habían pasado éste año: la muerte de su única mejor amiga, el bullying que fue creciendo cada vez más, lo mal que la ha pasado con los golpes que Jasmine le daba y Justin, éste último apartó a todos los demás pensamientos que tenía. Ese chico siempre la salvaba, ya sea de qué muriera sola en el corredor de su colegio, de que fuera golpeada o de que se cortara.

Ellos dos no hablan mucho y por cosa del destino siempre hablan cuando Carter está en problemas. Jane se dirigió por una chamarra, unos guantes y un gorro para luego ir directo al portón principal y salir a pasear un rato. Su madre como siempre no se encontraba en casa, había viajado a Nueva York con amigos de su empresa para pasar la Navidad ahí. Y Carter se había quedado sola.

–Sola–susurró Carter–, sola como siempre. Ya me acostumbré a estar sola. 

Una pequeña lágrima corrió por su mejilla y ella rápidamente la secó con el dorso de su mano y volvió a pensar en las palabras que cuatro meses atrás Jasmine le había dicho. Ve a la calle, al ver un coche, da un paso al frente y todos pensarán que fue un accidente. La castaña suspiró y volteó a ver la carretera que tenía a unos metros de distancia, luego volteó a ver un pequeño parque que estaba en frente de ella y sonrió melancólica al ver a los niños riendo lanzándose bolas de nieve, otros haciendo ángeles de nieve y unos cuántos en los juegos. Chicos de su edad en los columpios, otros más de su edad haciendo guerras de nieve, todos felices, todos menos ella.

Ella jamás podrá reírse y disfrutar de la vida cómo aquellos pequeños niños y aquellos chicos.

–No me lo merezco. –Dijo negando con la cabeza. –No merezco vivir, no merezco ser feliz.

Dicho esto, se puso en pie y se dirigió a un paso lento a la carretera que tenía a unos metros de distancia, que iban reduciendo, reduciendo, hasta que Carter se encontraba a un centímetro de ésta. Suspiró y dio un paso a la carretera esperando a que un carro pasara y que todos pensaran que fue un accidente, escuchó una bocina de un coche que se aproximaba a ella, apretó los puños con fuerza y cerró los ojos para esperar a que el dolor se acabara. ­

– ¡Carter, no te rindas, tú puedes ser feliz! ­–gritó una dulce voz al otro lado de la carretera.

La castaña desconcertada buscó a esa persona que le había gritado. Nadie. Entonces, volvió a posar su vista en ese coche que se encontraba a unos metros de ella, que se iban reduciendo a centímetros hasta que una luz brillante cegó a Carter y al conductor del coche, haciendo que éste se desviara del carril y fuera a dar al otro lado de la carretera sin haberle pasado nada.

–Carter. No te voy a salvar el culo cada que quieras matarte ¿oíste? Tú eres fuerte, tú mereces ser feliz, en ti deje todos mis sueños. No arruines tu vida cómo yo arruiné la mía.

Jane, con una expresión confundida dirigió su mirada a la carretera y comenzó a temblar lo iba a hacer, iba a hacer caso a Jasmine. La chica de ojos azules se dirigió a la banca dónde estaba antes de que estuviera a punto de complacer a la pelinegra y se soltó a llorar.

– ¿Por qué llora, señorita? –cuestionó una niña rubia con pecas en sus mejillas. –. Es víspera de Navidad, debería estar feliz.
–Yo no merezco ser feliz, nena –respondió Carter con una voz entrecortada.
– Todos merecemos ser felices, señorita. –dijo la pequeña sentándose al lado de Carter. – ¿Sabe, señorita? Mi mamá me ha dicho que las personas que se lastiman a sí mismas son ángeles que ya no quieren vivir en la Tierra por qué el mundo las destruye y desean volver al cielo.

Carter frunció el ceño y se limpió las lágrimas que aún corrían por su cara y ahí entiendo por qué la pequeña había dicho eso. Sus cicatrices estaban a la vista.

–Yo no creo ser un ángel, cariño. –la niña asintió entusiasmada.
–Por supuesto que sí, sólo los ángeles pueden vivir esa clase de cosas que está viviendo usted, señorita. Sólo ellos pueden resistir ese sufrimiento, lo pueden resistir por qué son celestiales y Dios los está cuidando, aunque ellos no lo sepan.

La niña buscó algo en la bolsa que llevaba y se lo extendió a Carter.

–Cuándo esté triste, sólo agítela y podrá ver algo que la hará feliz.

Carter vio aquella esfera de nieve y sonrió aceptándola para luego guardarla en otra bolsa que ella había llevado consigo.

– ¡Charlotte, tenemos que irnos a terminar la cena de Navidad! –gritó una mujer muy parecida a la pequeña que Carter tenía a su lado.
– ¡Ya voy, mami! –respondió la niña y se dirigió a Carter. –No lo olvidé, señorita, agite la esfera de nieve cuándo este mal.

Y se fue. Charlotte. La niña se llamaba Charlotte. Carter se puso en pie precipitada y corrió a buscar a la pequeña pero no había nadie. Fue como un fantasma, en un minuto la veía y al otro ya no estaba, se evaporó.

La castaña sonrió y miró al cielo, luego suspiró y se puso en marcha a un lugar dónde tenía que ir hace meses. Carter iba con la cabeza gacha pensando en lo que estaba a punto de hacer y en esa pequeña niña llamada Charlotte.

Suspiró cuándo vio aquellas rejas que mantenían encerrada a su mejor amiga, el cementerio. Entró y comenzó a buscar la lápida de su mejor amiga hasta que dio con ella “Charlotte Raymond. 1995-2013. Ella fue una guerrera, qué no pudo ganar la batalla contra sí misma” Esa frase era la que Charlie quería que pusieran cuándo ella muriera, y así fue.

–Hola, Charlie. –sonrió Carter. –Bueno, es víspera de Navidad y no hay persona con la que desee estar en este día más qué tú. Pero tú ya no estás y eso me duele hasta el alma –hizo una pausa–, no sé qué es lo que haces allá arriba o si es obra del destino que tiene algo preparado para mí, pero siempre que quiero hacer algo estúpido llega él, llega Justin. Parece qué tú lo mandas cada que quiero meter la pata e irme contigo allá al cielo. Cada vez soy más débil, Charlie, cada vez me debilito más y no sé qué diablos hacer. No puedo ver la luz, no puedo salir de éste túnel negro sin ayuda, sin tú ayuda. Te necesito, Charlie, no te imaginas lo que es vivir sin ti, no te imaginas el miedo que tengo todos los días al saber que ya no te tengo. Hoy estaba en un parque y una pequeña que tiene tu mismo nombre se acercó a mí y me dio esto. –buscó en su bolsa la esfera y la sacó. – Dijo que si la agitaba cuándo me sintiera mal podría ver algo que me haga feliz. ¿Sabes, Charlie? Estoy sola, realmente sola. Mi madre se fue a Nueva York y tú me abandonaste hace siete meses, no tengo amigos, mis únicos amigos son los libros, la música y esto. –dirigió su mano a un bolsillo de sus jeans y sacó una navaja. –Hay veces dónde mis impulsos me ganan y me cortó más de lo necesario.

Carter apretó los ojos deteniendo las lágrimas que querían salir de sus ojos, sostuvo la navaja con la mano derecha y miró la lápida de su amiga.

–Sé que no te hará sentir orgullosa que haga esto frente a ti, pero quiero hacerlo.

Demasiado fea la primera demasiado sola la segunda demasiado insegura la tercera demasiado infeliz la cuarta demasiado gorda la quinta sin amor la sexta.

–Carter, ¿qué crees que estás haciendo? –preguntó una voz masculina en tono preocupado.
–Justin.  Yo, no –el castaño la interrumpió.
–No digas nada, solo dime por qué estas destruyendo esa lápida.

La castaña frunció el ceño, confundida y dirigió la vista a sus manos, estaban llenas de tierra, sus muñecas, limpias y sólo con cicatrices.

– ¿Pero qué dia…?
– Vamos, Cart, te llevo a tu casa.


Unas horas después, Carter estaba viéndose al espejo.

– Demasiado gorda–dijo tocando su estómago. –, demasiado grandes –tocó sus muslos. –, demasiado ancha –tocó su cintura. – ¿Por qué no puedo ser demasiado bonita también? – preguntó enojada y lanzó un zapato al espejo.

Comenzó a llorar y tomó su navaja. Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis veces pasó su navaja en su muñeca. Fue al baño y limpió ese líquido rojo que estaba harta de ver cada que se sentía de esa forma, tomó unas vendas y se vendo la muñeca.

Era la noche en dónde todas las familias estarían juntas y felices, era lo noche más linda de todo el año, era la noche dónde todos tenían la oportunidad de limpiar su corazón, de ser felices y estar llenos de paz, amor y esperanza. Pero Carter no podía hacer todo eso, no tenía amigos, su madre no la quería, su padre y su mejor amiga estaban muertos. Estaba sola en la noche de Navidad.

La castaña bajó a su cocina y miró la puerta de ésta, la cual daba a la casa de en frente, iban llegando familiares de sus vecinos con regalos, sonriendo. Carter abrió la puertecilla y se dirigió a su jardín, se sentó y aspiró el aroma que salía de la casa de sus vecinos, el aroma consistía a canela, la cena que estaban haciendo y el aroma que irradiaba todo él amor que salía de todos los que estaban en esa casa. Carter volvió a soltarse a llorar.

 – ¿Por qué no puedo ser feliz? –preguntó mirando al cielo. –Nadie podría ser feliz conmigo. –Sonrió­ – No podría hacer feliz a nadie–suspiró–. Feliz Navidad, Charlie. Feliz Navidad, papá y mamá. Feliz Navidad, Justin.
– Feliz Navidad, Carter.

La chica de ojos azules se sobresaltó, pero luego reconoció esa voz, la voz que iluminaba sus días negros, la voz que la hacía sonreír.

– Justin ¿qué haces aquí?
– Bueno, alguien me dijo que estabas sola, así que ¿te gustaría pasar Navidad con la familia Bieber?
– ¿Qué?
– Estoy muy seguro de que me oíste. Ahora levántate y ven conmigo. – dijo en un tono burlón pero a la vez dulce el ojimiel.

Carter se puso en pie y fue con Justin, el cual le estaba extendiendo la mano y ella la aceptó sonriendo tímidamente.

–Gracias, Justin, por todo lo que has hecho por mí estos cuatro meses


Justin le sonrió en señal de respuesta y se dirigieron al coche del castaño. Carter sonrió, no iba a estar tan sola cómo ella creía. Su ángel la había rescatado, de nuevo. Pues estaba segura que Charlie y Justin eran sus ángeles, ella lo sabía.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Mantente fuerte, maratón.

Cómo llevo mucho sin subir decidí hacer este mini maratón para mis lectoras invisibles, espero lo disfruten mucho y díganme su opinión. Den rt aquí para saber que leyeron, y sí ya lo hicieron empecemos. 


CAPÍTULO CUATRO.


"I'm feeling alone"


Sólo una persona la llamaba Steph y esa era Charlotte.

– ¿Cómo te atreves siquiera a decirle eso a Cartie? ¿No te das cuenta por lo que está pasando? ¿Quieres que termine como yo?
 – Mejor para mí. Quiero que se mate, que se vaya de este mundo.
– ¿Y qué tal si tú, cobarde, te vas antes que ella? Soy su ángel guardián, y no permitiré que le hagas daño a tu propia hija. Y si es necesario matarte para que luego me manden al infierno, no hay problema – Charlotte hizo una pausa –, habrá valido la pena matar a alguien tan cobarde como tú.

Marie, el ama de llaves de la casa, pasaba en ese momento y vio a Stephanie ahí, hablándole a la nada.

– ¿Señora? ¿Con quién habla?

Stephanie se giró en seco.

– ¿Qué no la ves?
– ¿Ver qué, señora?
– A Cha… – y cuando volteo, Stephanie no veía nada. Ni la luz, ni la delgada sombra de Charlotte. – Puedo jurar que estaba ahí, Marie. Me estaba amenazando.
 – Vamos a su habitación, señora. Vamos.

Marie jalo a Stephanie de la muñeca, pero alguien le susurró a ésta última “¿Ves qué no será tan difícil deshacerme de ti, Steph? Ten cuidado con lo que haces” Entonces Stephanie se desmayo.


Alguien se encontraba escondida en algún lugar de su hogar, con navaja en mano. Preguntándose por qué razón ella seguía viva, pero su mejor amiga no.

– No puedo sola en éste mundo sin ti Charlie, me siento sola e invisible. Ayúdame por favor, sé que me escuchas. –dijo alguien entre sollozos, escondida en su armario.
– Te ayudaré, jamás dejaré que caigas, no dejaré que caigas hasta el fondo del hoyo negro en el que yo caí. Lo juro Cartie. –respondió alguien en la oscuridad.

Carter giró su cabeza. Y vio aquella luz que había visto en el colegio, era Charlotte. Ella sonrió.

– Oye. Tu escribes canciones hermosas ¿cierto? ¿Por qué no escribes una que cuente como te sientes ahora mismo?
– ¿De qué hablas…? – Charlotte la interrumpió poniéndole enfrente un cuaderno y un lápiz.
– Escribe ahora. Demuéstrale a todo el mundo que eres fuerte, Cartie. No llores más, por favor. Yo estoy contigo.

Y desapareció.

Carter tomo el cuaderno junto con el lápiz y comenzó a escribir.

Pasaban los minutos y ella seguía escribiendo, con mucha facilidad y fluidez, hasta que al fin termino. Ahora seguía la música, Carter tomó su guitarra y comenzó con los primeros acordes musicales.

Se paso hasta la media noche escribiendo, hasta que por fin se sintió satisfecha por lo que había hecho. Miro su reloj y no le importó la hora, en realidad. Ahora cántala escucho Carter.

Ella hizo caso, comenzó a cantarla.

– Ésta es por ti y por mí, Charlie, Tú te sentías igual que yo ahora, cuándo decidiste hacer eso. Tú me salvaste ahora.

Carter guardo silencio y tomo su guitarra, iniciando con los primero acordes. Al abrir la boca, se dio cuenta que en realidad sí era demasiado tarde; y mañana era día de colegio, así que decidió cantar el estribillo.

Not gonna be afraid 
I'm gonna wake up feeling beautiful, today 
And know that I'm okay 
Cause everyone's perfect in an unusual way 
You see 
Now I believe in me 
Now I believe in me.

La castaña sonrió melancólica y limpió unas lágrimas que escapaban de sus ojos. Dejó la guitarra, fue por vendas a su cajón y con sumo cuidado las enrollo en sus muñecas. Se dirigió al baño, se lavo la cara y cepillo los dientes para luego salir y ponerse el pijama, se metió en su cama, y así fue como Carter se sintió tranquila por una vez en el día. 

Eres una tonta, Carter, ¿por qué no nos haces un favor y te vas al infierno con Charlotte?

Dijo esa voz a la que Carter tanto temía, ella se acercó y le pegó un puñetazo a la castaña, dejándola sin aire en los pulmones.

No sirves para nada, nadie te quiere, tómate unas pastillas y desaparece Jasmine guardó silencio y le dio una cachetada a Carter, luego sonrió cínicamente –. O mejor aún, da un paso a la carretera y así todo pensaran que fue un accidente.

Dicho esto, Jasmine y sus dos clones empezaron a golpear a Carter, Carter gritaba que pararan pero no lo hacían, sentía que le faltaba aire a sus pulmones.

La castaña despertó alterada y con lágrimas en el rostro, no es posible, ¿hasta en sueños me persigue? Pensó Carter. Al darse cuenta de que era de día suspiró, otro día más en aquella cárcel. Se puso en pie y se dirigió al baño para tomar una larga ducha, tardó sólo quince minutos ahí y al salir rebuscó en su armario para encontrar ropa limpia, miró a la venta, entonces vio que estaba negro, sonrió victoriosa; podría llevar algo de maga larga entonces no le vería sus muñecas. Después de mucho buscar optó por esto, tomó su bolso y salió de su casa.

Llegó a los diez minutos, al ver el colegio volvió a suspirar, rogando a Dios no encontrarse a Jasmine por los pasillos, y gracias a todos los dioses a quiénes les rogó, no se la cruzó por ningún lado. Primera hora de la mañana, toca oratoria. Al llegar al aula ya había unos cuantos ahí, hasta que se fue llenando y Justin ocupó el lugar vacio al frente suyo.

– Hola, Cart, ¿cómo sigues? – la castaña se encogió de hombros y se ruborizó.
 – Bien, gracias, Justin.

Guardaron silencio cuándo la profesora entró al aula.

– Muy bien, chicos. Vamos a empezar a exponer lo que encargue la clase pasada, aprovecho hoy por qué tenemos dos horas este día. Bien, empecemos.

La morena estaba aburridísima luego de oír los temas de los demás, su futuro, novios, la felicidad, un sin fin de cosas de las cuales Carter estaba poco interesada.

– Jane, te toca. – Al oír eso, la mente de Carter comenzó a funcionar mierda, improvisa Carter, vamos.

Se levantó lentamente de la silla mientras todos se giraban a verla, Carter se ruborizó al sentir la insistente y acosadora mirada de Justin. Al llegar al frente respiro profundo y comenzó.

– Bueno, yo hablaré de la muerte y el suicidio.

Y al decir eso, todos los pares de ojos del salón se posaron interesados en ella, claro, como es la loca suicida del salón debe de ser experta en esto, ¿cierto? La profesora asintió en señal de que empezara, la castaña suspiro y abrió la boca.

– Muchas personas piensan que al morir, no existe otra vida, pero yo pienso lo contrario, pienso que la luz que vemos al final de ese largo túnel es un lugar nuevo del cuál volvemos a nacer, ese es un momento en el que la vida nos da una nueva oportunidad para corregir los errores que cometimos en nuestra vida pasada. – Hizo una pausa para ver a todos con los ojos clavados en ella y prosiguió- – Saben que yo tengo tendencia suicida, piensan que soy una loca, y están en lo correcto, una chica de diecinueve años pensando en la muerte, decepcionante ¿cierto? Pero yo no tengo la culpa de que me hayan lastimado tanto como para pensar de esta forma, al igual que millones de personas no la tienen.

La chica de ojos azules guardó silencio, sintió un nudo en la garganta, volvió a respirar y hablo de nuevo.

– Yo como muchos, he caído en un hoyo negro del que temo no volver a ver la luz. Sé que las personas al suicidarse se van al infierno por quitarse el mayor regalo que Dios nos dio, pero él perdona todo, y sé que nadie que se suicide irá a ese lugar tan oscuro, esa persona va a ir al cielo, por qué por una vez en su vida ahí logrará ser feliz, cosa que en la Tierra o en el Infierno jamás serán. Ninguno de ustedes ha sentido lo que yo siento al pensar que no podré salir viva de este hoyo, es más, cada uno de ustedes me ha lastimado de alguna forma, ignorándome, insultándome… pegándome. Yo le prometí a Charlie ser fuerte, le prometí aguantar, pero no puedo, no puedo, no puedo hacerlo sin alguien que me lleve de la mano a un camino lleno de luz. Jamás pensé que mi adolescencia “la etapa más linda de la vida” iba a ser tan oscura, fría y solitaria. Quiero llegar a levantarme como una guerrera, volver a sonreír como hace siete años ya no lo hago, quiero ser feliz por una vez en mi vida. Eso es todo, gracias.

Todos aplaudieron fuerte, Carter sonrió con timidez y regreso a su asiento, Justin la miro con tristeza, ¿qué mas esperaba Carter? Se acababa de enterar que ella está loca.

– Esa es mi chica. – Susurro alguien por detrás. – Te ayudaré, Cartie, no olvides que pronto llegará alguien que te enseñará a vivir.

Carter sonrió. Charlotte seguía con ella.


CAPÍTULO CINCO.


"I just want to be okay again"

En una hora de clase, la castaña se dispuso a ir al salón de música y cantar la canción que había escrito. Se dirigió allí, abrió la puerta del salón de música lentamente y se adentró. Pero ella no sabía que su ángel de la Tierra la seguía, su ángel elegido por Charlotte, con  millones de personas en el mundo lo eligió a él, a Justin. Carter tranquilamente saco las partituras y la letra de la canción, tomó una guitarra y comenzó.

I'm loosing myself 
Trying to compete with everyone else 
Instead of just being me 
Don't know where to turn 
I've been stuck in this routine 
I need to change my ways 
Instead of always being weak 

I don't wanna be afraid 
I wanna wake up feeling beautiful, today 
And know that I'm okay 
Cause everyone's perfect in an unusual way 
So you see 
I just wanna Believe In Me 
La, la, la, laa 
La, la, la, laa 

The mirror can lie 
It doesn't show you what's inside 
And it, it can tell you you're full of lies 
It's amazing what you can hide 
Just by putting on a smile 

I don't wanna be afraid 
I wanna wake up feeling beautiful, today 
And know that I'm okay 
Cause everyone's perfect in an unusual way 
So you see 
I just wanna Believe In Me 

I'm quickly finding out 
I'm not about to break down 
not today 

I guess I always knew 
That I had all the strength to make it through 

Not gonna be afraid 
I'm gonna wake up feeling beautiful, today 
And know that I'm okay 
Cause everyone's perfect in an unusual way 
You see 
Now I Believe In Me 
Now I Believe In Me.

Al terminar, Carter escuchó unos aplausos y unas risas.

Mierda, no ahora, por favor.

 – Vaya, parece que la nena tiene un pequeño problema.

Carter  se quedo petrificada, Jasmine estaba allí. Y eso sólo significaba una cosa; se desquitaría con ella por la clase que dio hoy.  

– Creo que la nena necesita una lección para no andar de boca suelta y mandarme indirectas en clase, ¿lo sabes, no? Por cierto, una recomendación; ve a una calle, al ver un coche da un paso al frente, entonces todos pensarán que fue un accidente. – Carter temblaba del miedo, que la inundaba de los pies a la cabeza.
 – No, no me hagas daño, Jasmine. – Jasmine sonrió cínicamente.
– Te haré daño, perra. Tanto que irás al infierno junto a la otra perra.


La castaña se encontraba tirada a un lado de algún casillero, su respiración era entrecortada, su labio estaba roto, los cortes que se había hecho anoche se habían abierto, estaba adolorida; pero no había dolor más grande que no poder ser feliz. Jasmine al ver la acción que había realizado apenas unos minutos atrás sonrió satisfecha, luego dio media vuelta y se fue; dejando a Carter sola. Bueno, no tan sola.

Carter sintió qué alguien la tomaba en brazos, ella se encontraba llorando todo lo que podía al recordar lo que Jasmine le dijo “Te haré daño, perra. Tanto que irás al infierno junto a la otra perra.”  Lloraba silenciosamente, para qué ese alguien que la cargaba no escuchara. La castaña giró su cabeza hacia arriba y lo vio, vio a Justin. Él le sonrió y decidió hablarle.

–  Tranquila Cart, te llevaré a tu puerto seguro. –  Carter iba a responder pero entonces vio una nube negra y luego nada.

Abrió los ojos lentamente y para su sorpresa se encontraba en casa, no recordaba cómo llegó a su casa o mucho menos –si es que fue así– quién la había llevado. Tocó sus heridas y éstas estaban vendadas y desinfectadas. Carter frunció el ceño y recordó un poco.

Flash back

Justin abrió la puerta de la casa de Carter, la cual estaba medio inconsciente. Se adentró a la casa y dejo a la castaña en el sofá, se dirigió al baño para tomar el botiquín y así desinfectar y vendar las heridas que Jasmine le había hecho. Al terminar se quedó mirándola y le susurró en el oído.

– Lo siento, Cart, no pude ayudarte. Pero te prometo que te protegeré como a mi vida. – Dicho esto le dio un beso en la frente y salió de su casa.

Fin del flash back.

Carter sonrió. Éste chico era una plaga, estaba en todos lados, pero en vez de molestarla; la salvaba.
Eran las cuatro y media, no tenía ni una pizca de hambre, o tal vez sí, pero ella no lo sabía ya que muchos pensamientos la inundaban: “da un paso al frente, entonces todos pensaran que fue un accidente” “te haré daño, perra” “no sirves para nada” “fuiste un error” entonces cuando la castaña estuvo a punto de derrumbarse de nuevo, su celular sonó. Era un mensaje. Carter frunció el ceño y lo abrió, el mensaje decía.

“Carter. No quiero que pienses como lo haces, tú vales mucho, eres increíble, jamás dudes de eso. Encontré una canción, creo que describe tu situación en éste momento. Se fuerte Carter, todo va a estar bien.”

La chica miró extrañada el mensaje, ¿quién lo habrá mandado? Ni idea, pero quiso escuchar la canción.

Front pages all your pictures
They make you look so small
How could someone not miss you at all?

I never would mistreat ya
No, I'm not a criminal
I speak a different language
But I still hear you call

Diana, let me be the one to
Light a fire inside those eyes
You been lonely
You don't even know me
But I can feel you crying
Diana, let me be the one to
Lift your heart up and save your life
I don't think you even realize
Baby you'd be saving mine

Diana

It's only been four months but
You've fallen down so far
How could someone mislead you at all?

I wanna reach out for ya
I wanna break these walls
I speak a different language
But I still hear you call

Diana, let me be the one to
Light a fire inside those eyes
You been lonely
You don't even know me
But I can feel you crying
Diana, let me be the one to
Lift your heart up and save your life
I don't think you even realize
Baby you'd be saving mine

We all need something
This can't be over now
If I could hold ya
Swear I'd never put you down

Diana, let me be the one to
Light a fire inside those eyes
You been lonely
You don't even know me
But I can feel you crying
Diana, let me be the one to
Lift your heart up and save your life
I don't think you even realize
Baby you'd be saving mine

Diana, Diana
Baby you'd be saving mine
Diana, Diana
Baby you'd be saving mine

Carter sonrió débilmente ante la canción, el mensaje tenía razón; la describió en todo. Miró su reloj, cuatro cuarenta y cinco ahí se dio cuenta que tenía demasiada hambre así que bajo a la cocina a prepararse un sándwich, abrió su refrigerador para tomar los ingredientes: jamón, queso, lechuga y mayonesa. Buscó el pan y empezó a preparar su rápida comida.

Se sentó en la mesa a comer tranquilamente, hasta que el ama de llaves entró a la cocina.

– Hola, mi niña. – Carter sonrió débilmente.

Todos en la casa sabían de su “problema” el ama de llaves suspiró y se sentó al lado de ella.

– ¿Qué hay, Marie? – Dijo Carter lo más alegre que pudo, pero no le salió. Marie suspiró.
 – No estés así, mi niña. Todo mejorará cuándo menos lo esperes, ya verás que sí. – Marie tomó un mechón que salía del cabello de la castaña y lo puso detrás de su oreja.

Marie era más su madre que ama de llaves.

– Ahora cuéntame que le pasa a tu madre – Carter la miró confundida –. Anoche…, anoche dijo que había a Charlotte. 

CAPÍTULO SEIS.

"Sleep away for the sadness of today"

Carter casi se ahoga con el sándwich cuándo escuchó eso, no era posible, su madre ve a Charlotte. Marie le dio palmadas en su espalda para que se tranquilizara y la castaña tomó agua. 

– ¿Qué dices Marie? – pregunto Carter nerviosa. Marie arqueó una ceja.
 – Sí, cuándo llegue a la cocina tu madre estaba pálida como un muerto y me dijo eso, entonces volteé y no había nadie, ¿qué sabes tú de eso?
– ¿Yo? Nada – dijo Carter frunciendo el ceño y rascándose la nuca. – Bueno, es tarde, tengo que hacer deberes, nos vemos.

Y se fue. Cerró con un gran portazo y se tiro al piso, Charlotte había ido con su madre. Para distraerse de todo decidió hacer los deberes; por qué era verdad que tenía demasiado. Álgebra, historia y oratoria. Terminó después de que dieran las ocho y decidió tocar su guitarra por qué esa era una de las únicas salidas que tenía para desconectarse, aparte de escribir y cantar. Tocó algunas canciones que se sabía, entonces para no aburrirse tomó su iPhone y abrió su twitter, era una cuenta de apoyo hacia personas con pensamientos o cosas como las que tiene ella, sonrió al ver sus menciones "salvaste mi vida" "gracias por el apoyo qué me haces sentir" "te agradezco por tus consejos" con éste último se puso a pensar en qué pasaría si ella escuchará sus propios consejos. Arrojó el celular, se puso en pie para tomar su pijama y dormir.



Eran las once de la noche y Carter rodaba en su cama sin poder conciliar el sueño, así qué decidió bajar por un vaso de leche a la cocina, se puso sus zapatillas y se dirigió a la cocina, pero una voz qué venía del living la frenó.

– Estoy harta de ésta niña horrenda, no la quiero y jamás la querré, te prefiero a ti mi Jasmine preciosa.

Jasmine. Mi Jasmine preciosa. Era su madre. La castaña se escondió detrás de la pared del corredor y siguió escuchando.

– Es un estorbo en nuestras vidas, cielo. Sin ella tú y yo estaríamos juntas, madre e hija.

Carter abrió los ojos como platos. Madre e hija. Eso debía de ser un error, por qué Jasmine es Villegas y ella es Mason. Jasmine es Black…, y ella igual.

– Odio a Carter, no sé por qué no aborté cuándo tu padre me lo dijo. No sirve para nada, sólo para cortarse y llorar por qué le pegan en la escuela. Debería morir.

Su madre lo sabía, sabe que le pegan pero no sabe quien lo hace. Carter no quiso oír más y salió disparada a su habitación.

Es un estorbo. No sé por qué no aborté. Odio a Carter. La castaña comenzó a llorar, su vida no podía ir peor, es hermana de la chica que le hace bullying, su propia madre la odia.

Carter corrió a su cajón y sacó una navaja pero al verse las muñecas vio que las tenía demasiado herida cómo para lastimarse ahí. Entonces bajó a sus piernas, estaba a punto de ponerse la navaja cuándo escuchó una voz.

 – Sé fuerte Cartie, pronto tu madre se arrepentirá de todo. No dejes qué esto te arruine la vida, después de la tormenta viene el arcoíris. Llora todo lo que quieras pero no te lastimes.

No pudo reconocer esa voz, sonaba un poco distorsionada, volvió su vista a la navaja, después a las cicatrices y de nuevo a la navaja, limpió sus lágrimas con el dorso de su mano para luego ponerse en pie. Decidió hacer caso a esa voz y guardó la navaja, se dirigió a su cama, cerró los ojos y dejó que las lágrimas corrieran por toda su cara hasta quedarse profundamente dormida.  

***

Bueno, pues aquí les dejo este maratón que espero les guste, ya que no me leen ni dan señales de vida díganme en mi twitter @middleofnow si les gusta mi novela, significaría mucho para mí. Disculpen si tarde algo en subir, es qué no tenía imaginación, así que la gasté en estos tres pequeños capítulos. Eso es todo, gracias por leer mi novela.